EXPERIENCIA ASTRAL. Por Izaskun Esquinca

IZASKUN ESQUINCA (México) Es un apasionado de los medios de comunicación, ha trabajado en radio para Monitor y Grupo Formula. En el mundo editorial ha escrito sobre estilo de vida, arte, arquitectura y gastronomía. Actualmente se dedica a escribir sobre el mundo de la relojería para la revista Revolution México.

 

 

 

 

 

EXPERIENCIA ASTRAL

La experiencia de un mexicano de visita en el Observatorio Europeo Austral en Atacama, Chile. Para descubrir como se ven en verdad las estrellas y experimentar un día en la vida de un astrónomo.

Trabajo final de Izaskun Esquinca

 

 

Ellos no ven las estrellas como nosotros. Además de los astrónomos pocas son las personas que pueden tener acceso a un observatorio profesional. Nuestro destino está a tres horas en avión, aunque no existen vuelos regulares al desierto de San Pedro de Atacama, la segunda región de Chile. Comienza a parecer extraño que un lugar donde hay tanta tecnología se encuentre tan lejos, 630 kilómetros de Santiago de Chile, además que no existan lugares de hospedaje más allá del complejo que nos recibirá. Estamos por visitar un lugar restringido, ya que días antes de ingresar al lugar, nos han enviado información para saber quiénes somos y como debemos comportarnos. Es un asunto serio. Estamos por aterrizar en el Observatorio Europeo Austral, mejor conocido por sus siglas en ingles como ESO, que además opera dos telescopios más en Chajnantor y La Silla, también en el desierto de Atacama. Nosotros visitaremos el que se encuentra en el cerro del Paranal, pero para eso tendremos que esperar algunas horas. Ya deseamos ver de primera mano las estrellas.

Al descender del avión un Dormier 228-202 de Aerocardal, las gorras que portamos vuelan bruscamente, -los vientos en esta zona son bastante fuertes- nos dice uno de los representantes del ESO que nos da la bienvenida y agrega
-sujétenlas con fuerza, la mía se la llevo el viento ayer-. El terreno de Atacama va más allá de cualquier otro desierto que se pueda imaginar, es parecido a la superficie del planeta Marte sólo que en este caso esta bañado de color café, el paisaje es extraterrestre y no se compara con algún otro espacio desértico en el mundo. Rocas y montículos de arena es lo que se puede apreciar en cualquier dirección. Un hombre con cabello cano que cubre con una gorra negra y viste unos pantalones de mezclilla deslavados acompañados por una playera a cuadros roja se acerca para guiarnos a las camionetas que nos llevaran al complejo de habitaciones del observatorio. -Son unos dos kilómetros, suban- nos dice imperativamente en idioma inglés con un extraño acento.

Nuestra próxima parada es conocer el lugar dónde los astrónomos duermen. Para sorpresa descubrimos que el acceso al complejo de habitaciones se hace por una rampa que desciende bajo tierra, el hombre de cabello cano y gorra negra nos guía por el camino que comienza a curvarse. -!Es hermoso-, dice al tiempo que señala el centro del edificio donde se encuentran flores, arbustos y un par de arboles, es un pequeño invernadero. -Al ser desierto y existir muy poca humedad en el ambiente es necesario generarla- agrega mientras se presenta: “Hola soy Massimo Tarenghi, representante de la ESO en Chile”. Italiano de nacimiento pero dedicado a la investigación astronómica en el Paranal. Hace 14 años fue director del ESO y fue el encargado de la construcción del complejo habitacional llamado La Residencia y el observatorio que tiene los VLT (Very Large Telescope) de 8.2 metros de diámetro y que noche a noche escudriñan los cielos del hemisferio austral

Massimo es un hombre sencillo y carismático que hace bromas sobre las cosas que pueden ocurrir si llegase a suceder un sismo en La Residencia. -No teman aquí no pasaría nada, este edificio fue diseñado para resistir, cada ladrillo tiene una capa plástica que hace que la estructura se desplace sobre sí misma-. Nos conduce al exterior de las habitaciones para explicarnos que la luz no debe salir nunca del complejo habitacional ya que cualquier mínima luminosidad afecta las lecturas de los telescopios. Por ello la zona donde se localiza el invernadero, y que necesita mucha luz por el día, por las noches se cubre por una enorme sombrilla que asegura que la luz no saldrá al exterior. Para tener un poco más clara la apariencia sobre como luce el complejo de dormitorios de los astrónomos hay que mencionar que fue escenario para la filmación de la película Quantum of Solace del 2008 donde James Bond interpretado por Daniel Craig, salta vertiginosamente sobre una de las habitaciones de la “La Residencia”.

La distancia entre el ESO y las ciudades más cercanas, en este caso Santiago o Antofagasta, se encuentran a unas 10 u 3 horas respectivamente, pero contrario a lo que se podría pensar, no es un prisión científica, los astrónomos no tienen ningún tipo de carencia en cuanto a alimentos, agua e incluso entretenimiento, hay mesas de billar en una parte del complejo, televisión por cable e internet inalámbrico. Todo esta perfectamente planeado para tenerse a la menor necesidad. Incluso hay un área de gimnasio, médico e incluso un pequeño equipo para incendios. Uno de nuestros colegas periodistas confirmo la eficacia de las provisiones del ESO, al darse cuenta de que tres de sus baterías AAA se habían terminado a lo que acudió a una de las asistentes del ESO que en pocos minutos lo surtió con las baterías necesarias.

Un fenómeno atmosférico conocido como la camanchaca es el culpable de que el Observatorio Europeo Austral se encuentre donde ahora está y es que la posición geográfica del ESO no es una casualidad. Las corrientes tanto frías y calientes chocan entre si para formar una capa de nubes que se forma al nivel del mar, lo que provoca muy poca humedad en la zona permitiendo que los cielos estén sumamente despejados y por consecuencia una perfecta utilización de los instrumentos ópticos para la visibilidad de las estrellas.

Las camionetas que nos recogieron apenas descendimos de los aviones ya nos esperaban para, finalmente, trasladarnos a lo alto del cerro del Paranal. Se nos entregaron cascos, de esos que utilizan los trabajadores de la construcción, con la diferencia que estos eran blancos con las siglas ESO y estrellas en color azul. Una vez arriba de las camionetas apenas transcurrieron 8 minutos para toparnos frente a frente con las gigantescas estructuras que vigilan las estrellas. El viento nuevamente hacia de las suyas, esta vez las victimas eran los cascos y lentes que volaban sin ton ni son. Todos se llevaban las manos a la cabeza para evitar perder el casco, que al final del recorrido debemos devolver. Los Very Large Telescope son cuatro grandes estructuras colocadas alrededor del cerro, que tienen la altura de un edificio de departamentos de unos 4 pisos. Aun desconocíamos si podríamos visitar el interior. Nuestro recorrido continuaba al tiempo que el sol comenzaba a ocultarse, el atardecer estaba sucediendo. Es claro que en esta región austral, este fenómeno es mucho más impresionante que el que se puede apreciar comúnmente en cualquier playa. El ritmo en que se oculta el Sol es más lento de lo normal y los rayos de luz crean una gama de colores azul y rojo pastel, era como ver uno de los cielos de algún cuadro de Van Gohg, el viento se intensificaba y comenzaban a aparecer los gorros sobre los cascos para contrarrestar el frío. Aun ya con el Sol oculto, los colores pastel permanecieron unos 20 minutos más. La oscuridad llegaba y el reloj apenas marcaba las 6:35 de la tarde.

Es como una pequeña fábrica. Un VLT nos dio el refugio necesario para el frío que aumentaba. Ya en el interior uno de los astrofísicos del ESO nos mostraba las instalaciones. Una estructura circular flanquea el telescopio que por dimensiones, no tiene nada que ver con los que vemos comúnmente, este mide 8.2 metros de diámetro. El astrofísico que nos guiaba dentro del telescopio nos comenta: -durante el día hay un par de personas trabajando mientras que por la noche no debe haber nadie dentro del telescopio, es peligroso- El telescopio esta dentro de una estructura giratoria y si alguien llegara a estar al momento en que el telescopio esta rotando tendría un serio problema-. Y es que debido a que no debe existir ninguna emisión de luz, no se pueden usar ni una lámpara de mano dentro del telescopio, es evidente que los accidentes ocurrirían.

Como si se tratase de una nave espacial, las compuertas que permiten al telescopio observar el cielo se abrieron. Muy lentamente podíamos ver el exterior, el lente de 8.2 metros se movía de manera sigilosa, como si no deseara que lo viéramos. Logró la posición deseada y comenzó a cerrarse de nuevo. -es solo una prueba- dijo el astrofísico que más bien lucia como un militar de la época dorada cubana, al portar una casaca verde y gorra del mismo color.

El ESO es reconocido por ser el observatorio terrestre más productivo del mundo. Fue el primero en difundir la primera imagen de un planeta extrasolar. Sin embargo aun nosotros no teníamos la posibilidad de conocer el poderío de esta máquina celeste. -Esa máquina de ahí fabrica estrellas- dijo el astrofísico.- Es un láser que proyectamos durante las noches para poder calibrar el enfoque del lente del telescopio- agrego. Nos miramos un poco sorprendido por toda la información que llevábamos hasta ese momento pero aun sin ver rastro de los principales protagonistas de las historia, los astros.

Finalmente llegó el turno de entrar al área de control de los telescopios. Este espacio está localizado en la parte baja del telescopio. Antes de entrar la imaginación vuela. Uno piensa que quizás se encontraran pantallas gigantes donde se desplegara el universo frente a nuestras narices como en las películas dónde se sigue el curso del asteroide que acabará con la humanidad o quizás menos arriesgado las imágenes que nos muestran los canales de ciencia de la televisión de paga. Sin embargo la sorpresa es que al entrar al lugar los astrónomos están sentados en cubículos muy oficinistas, eso sí, con más espacio que una oficina de burócrata común. Nos paseamos por los pasillos de los cubículos y ninguno de los ahí presentes, al parecer, capta nuestra presencia. Hasta que nos acercamos a uno de los escritorios. Dos mujeres, que visten informalmente, no paran de ver los números que aparecen en sus monitores, al parecer están asombradas sobre lo que está sucediendo antes sus ojos, aunque nosotros no entendemos nada, continuamos sin ver espectaculares estrellas o nebulosas, o al menos eso es lo que creemos. Una de las mujeres se percata de nuestra existencia, sin presentarse formalmente comienza a platicarnos sobre lo que ellas hacen ahí. –Nosotras estamos a cargo de un proyecto para observar una zona específica del universo- Mientras la otra mujer se acerca a una de las pantallas que hay en su lado derecho, ahí se deja ver unas tablas numeradas y un cuadro donde se nota una figura pixeleada donde resalta un color amarillo. –¿Eso es una estrella?- alguien del fondo pregunta a lo que la mujer en ingles dice: -yes-. Todos nos miramos, nuestras dudas comienzan a perforar nuestra mente. Cada uno con las propias. La mujer continua explicando:-aquí evaluamos la química, es decir la estructura de las estrellas para saber de que están hechas- me alejo un poco para observar uno de los posters de una nebulosa, mientras Valentina guía para el ESO de prensa se acerca a mí y me cuestiona:-¿tienes alguna duda?. Es claro que notó mi sorpresa por no encontrar las estrellas que buscaba. A lo que le comento: -no entiendo, dónde están esas imágenes que vemos en las fotos o en los periódicos- a lo que Valentina explica: -Eso que tú ves es el trabajo de interpretación de las estrellas, es decir los astrónomos evalúan poco a poco las estructura química y física de la estrella para poder lograr una idea clara de la estrella, no significa que eso que tú ves no exista, significa que es una interpretación de cómo es la estrella-. Nota que no me ha convencido e insiste nuevamente:- Todo eso que está afuera existe, lo que sucede es que, una vez que se captura la información del objeto se obtiene una imagen que sirve para afinarla y detallarla, es de esa manera que se presenta al público en general. Si tú tienes la posibilidad de asistir a un congreso de astrónomos te darás cuenta de que ahí lo que importa son los números, ahí veras tablas e imágenes “pixeleadas” como tú dices que son las estrellas en verdad-.

Sorprendido por la notica de que las estrellas no son como las he imaginado desde mi niñez, me alejo discretamente de Valentina para continuar observando lo poco que se nos permite. Tiene razón en todas pantallas de los astrónomos sólo hay números y pixeles. Es claro que los astrónomos ven las estrellas de una manera muy diferente a como nosotros románticamente las hemos comprendiendo. Sin embargo ellos no dejan de asombrarse por lo que descubren día a día.

La visita al ESO comienza a menguar, salimos del centro de mando de los famosos telescopios VLT para atestiguar el verdadero espectáculo, las estrellas, tal como se han imaginado aparecen en el cielo chileno. La Vía Lactea, Orion y cúmulos de estrellas se ven claramente y a simple vista, gracias al fenómeno de la camanchaca. Son tantos los cuerpos celestes que se pueden observar que algunos de los asistentes, se cuestionan si son nubes lo que rodea a algunas estrellas. A lo que uno de los expertos comenta: -En esta zona no hay nubes, son estrellas, sólo estrellas-. Es impresionante ver estos cuerpos celestes, ya que en la Ciudad de México no se tiene la oportunidad de ver semejante espectáculo. Massimo Tarenghi aparece de nuevo y con una poderosa cámara Cannon que apunta al cielo para tomar unas cuantas instantáneas de la Vía Láctea o la constelación de Piscis para agregar a su colección personal de fotografías estelares.

Los organizadores han colocado fuera del centro de control telescopios convencionales para que podamos observar de primera mano y de esa manera tan romántica como se hizo en el siglo XVI. A través de un telescopio confirmábamos la existencia de las tan ansiadas estrellas que bajo ese lente parecían estar a unos pocos kilómetros pero en realidad están tan lejos de nuestro alcance. Guiados por un experto, poco a poco fuimos observando y localizando constelaciones, mismas que nos maravillaban. Por fin las habíamos encontrado estaban ahí para nosotros y confirmar que no importa que forma tengan, de que estén hechas o quien las haya encontrado, sólo son estrellas que nacen, permanecen y mueren con la misma rapidez que se extingue el ser humano en la búsqueda infinita por entender como son las estrellas.

 

 

 

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